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miércoles, 1 de diciembre de 2021

Silas Marner, el tejedor

En aquellos días en los que se creía en las curas milagrosas y los conjuros, de puro ignorantes, de poblaciones agrícolas alejadas de los grandes centros, y de escasas migraciones, nos llega el clásico de George Eliot, Silas Marner.

Silas Marner llegó a Raveloe y se instaló en el pueblo sin tener demasiado contacto con los pobladores ni pedir la mano de ninguna de las jóvenes de las granjas locales. Pronto se extendió la noticia que Marner era extraño, no hablaba demasiado y poseía algunos poderes curativos mágicos.

A continuación mi traducción de Silas Marner, que pueden leer en inglés, gratis, como siempre, en el link de abajo.

 

domingo, 19 de septiembre de 2021

Lady Chatterley´s Lover

Los primeros párrafos de Lady Chatterley´s Lover no parecen nada polémicos. Acá te los mostramos, traducidos personalmente, y también te enlazamos con la versión en inglés, para leer en línea.

La historia comienza en 1920 y si hacen memoria en aquella fecha terminaba la Primera Guerra Mundial. Muchos jóvenes habían vuelto a casa, discapacitados, en sillas de ruedas, buscando recuperar su normalidad. Lady Chatterley era parte de una familia acomodada, que había sido educada en las grandes capitales de Europa. Su esposo, de la aristocracia terrateniente, era muy tímido y se encontró a cargo de todo cuando su hermano mayor murió. En el primer capítulo D. H. Lawrence reflexiona sobre los dos personajes, sus ideas y creencias. Habla libremente sobre las parejas, el sexo y sus formas de ver la vida; sin malas palabras.

Para saber: un poco de la Fabian Society.

martes, 5 de septiembre de 2017

El hueso de la mula

Comedia de la vida de los negros

El hueso de la mula (The Mule-bone) es una obra de Zora Hurston y Langston Hughes. Hay innumerables ejemplos, en el original en inglés, del habla del lugar, de las costumbres de una pequeña comunidad.

Más abajo aclaramos sobre Langston Hughes y encontramos una foto de un almacén en Alabama en 1.936.

 

Todos los hombres están mascando la caña de azúcar con seriedad con diversas expresiones faciales. El ruido de…

miércoles, 26 de julio de 2017

Un escándalo



Un escándalo, de Anton Chekhov, fue publicada en 1917 en el libro de cuentos The Lady With The Dog and Other Stories


Mashenka Pavletsky, una joven que acababa de terminar sus estudios en una escuela privada, retornaba de una caminata a la casa de los Kushkins, con quienes estaba viviendo como gobernanta, encontró la casa en un terrible alboroto. Mihailo, el portero quién le abrió la puerta, estaba nervioso y rojo como un cangrejo.


Gritos se escuchaban desde la parte de arriba.
“Madam Kushkin está en una crisis, o ha peleado con su esposo”, pensó Mashenka.
En el hall y en el corredor encontró las sirvientas. Una de ellas estaba llorando. Luego Mashenka vio, saliendo de su cuarto, al dueño de casa en persona, Nikolay Sergeitch, un pequeño hombre con una cara fofa y su calvicie, aunque no era viejo. Estaba rojo y temblaba en extremo. Pasó al lado de la gobernanta sin darse cuenta de ella, y levantando sus brazos exclamó:
— ¡Qué horrible! ¡Qué poco tacto! ¡Qué estúpido! ¡Qué bárbaro! ¡Abominable!

martes, 14 de febrero de 2017

Moll Flanders

The Fortunes and Misfortunes of the Famous Moll Flanders (o simplemente Moll Flanders) es una novela de Daniel Defoe, publicada en 1722. La novela está basada parcialmente en la vida de Moll King, una mujer de Londres a quién Defoe encontró mientras visitaba la prisión de Newgate.

Desde siempre los gitanos fueron mirados de costado (despreciados). Fíjate lo que escribe Defoe. Más abajo ponemos hap, otro vocabulario que encontramos y un hallazgo: una foto de gitanos galeses en 1.953.

 

… ya que no me decoloraron la piel o ennegrecieron, como hacen a todos sus niños a muy temprana edad…

viernes, 28 de octubre de 2016

Escaping Death

Peyton Farquhar observó a su alrededor y concibió la idea de escapar a sus captores, de volver a su familia. El cuello, la garganta, dolían profundamente. Cada detalle a su alrededor se fijó en su mente. ¿Morir colgado de un puente? La idea le pareció ridícula.

De uno de los cuentos más reconocidos de Ambrose Bierce, An Occurence at Owl Creek Bridge.

Al final la Batalla de Corinth, en la Guerra Civil norteamericana.

En vocabulario buscamos noose en el diccionario. Fijáte…

 

Los yanquis están reparando los ferrocarriles– dijo el hombre– y se están preparando para otro avance. Han llegado al puente de Owl Creek, lo han arreglado y han construido una fortificación en la orilla norte…

jueves, 21 de julio de 2016

Juana Eyre

Juana no comparte con su tía y sus primos y busca un refugio solitario. El hijo de la dueña de casa es abusivo y la golpea. Del clásico de Charlotte Bronte, Jane Eyre.

Más abajo investigamos un poco sobre el feminismo en esta novela. Fijáte…

 

John Reed era un escolar de catorce años de edad, cuatro años mayor que yo, pues yo tenía diez. Era grande y fuerte para su edad, con una piel sucia y…

viernes, 1 de julio de 2016

Apasionados

por Zuleika


Zuleika llega a Oxford causando revuelo, todos se enamoran de ella perdidamente. Su fama y belleza ha llegado hasta el Zar de Rusia. Del clásico inglés, Zuleika Dobson, de Max Beerbohm.

Aunque Zuleika nunca había entregado su corazón, tenía un fuerte deseo de enamorarse. Por donde quiera que hubiera ido, no había visto nada más que jóvenes postrados ante ella, y no una figura erguida a la que pudiera respetar. Allí estaban los hombres de mediana edad, los ancianos, que no se inclinaban ante ella; pero a partir de los de mediana edad, ella sentía que tenía una aversión sanguínea. No podía amar a nadie más que a un joven y a nadie que se humillara frente a  ella. Y frente a ella todos los jóvenes siempre habían caído a sus pies. Ella era una emperatriz, y todos los jóvenes eran sus esclavos. Su servidumbre le encantaba, pero ninguna emperatriz, que tenga algo de orgullo, puede adorar a uno de sus esclavos. ¿A quién, entonces, podría Zuleika orgullosamente adorar? ¿No sería mejor poder amar una vez en lugar de todo el homenaje del mundo? Pero, ¿alguna vez  podría encontrar a alguien a quien respetar, a quien amar?...
El reloj en el salón acababa de dar las ocho, y ya los elegantes pies se veían hermosos en la alfombra de la chimenea de piel de oso blanco. Tan delgados y largos eran que eran solo comparables con un par de exquisitos platos en una mesa de desayuno.

sábado, 16 de abril de 2016

Quentin Durward

Quentin Durward, de Sir Walter Scott, trata sobre un arquero escocés al servicio del rey de Francia Luis XI, en el siglo 15.

Algunos párrafos en castellano de la novela de aventuras de Walter Scott, Quentin Durward

jueves, 7 de abril de 2016

Tierna es la noche

Rosemary llega a un hotel de la Riviera Francesa. Junto a su madre deciden que la estancia en el lugar será corta… Del clásico de F. Scott Fitzgerald, Tender is the Night o Tierna es la noche, algunos párrafos en castellano.

Más abajo nos informamos sobre la Riviera Francesa.

jueves, 24 de marzo de 2016

Los Ojos más Azules

Frieda y su hermana vuelven del colegio. Las clases comienzan y reciben medias nuevas y aceite de bacalao. En las noches van con los mayores a recoger carbón que cae en las vías del tren. Los mayores no hablan con los chicos y si se enferman los tratan con frialdad. El Vickvaporú sirve para friccionar el pecho y un poco en la boca ayuda a tratar la gripe. Del clásico de Toni Morrison, Los Ojos más Azules.

Frieda cubre la ventana. Marcho a la cama, llena de culpa y autocompasión. Me acuesto con mi ropa interior, pero no me quito las medias porque está demasiado frío. Se necesita mucho tiempo para que mi cuerpo se caliente. Una vez que genero una silueta de calor no me atrevo a moverme. Nadie me habla o pregunta cómo me siento. En una o dos horas mi madre viene. Sus manos son grandes y ásperas, y cuando frota el ungüento Vicks en mi pecho estoy rígida con dolor. Ella lleva dos dedos llenos del ungüento  y masajea mi pecho hasta que estoy a punto de desfallecer. Justo cuando creo que voy a gritar recoge un poco del ungüento en el dedo índice y lo pone en mi boca, diciéndome que lo trague. Envuelve una franela caliente alrededor de mi cuello y pecho. Estoy cubierta con edredones pesados y se me ordena sudar, lo que hago, lo antes posible.
Más tarde vomito y mi madre dice: - ¿Por qué vomitaste en la cama? ¿No tienes sentido suficiente para mantener la cabeza fuera de la cama? Ahora, mira lo que has hecho. ¿Crees que tengo que estar lavando tus vómitos?

jueves, 3 de marzo de 2016

El diamante tan grande como el Ritz

John T. Unger viene de una conocida familia en Hades y ahora sus padres quieren que estudie en la prestigiosa St. Midas´s School, cerca de Boston aunque lejos de su hogar. Su mamá ya preparó su valija y papá le entregó un sobre con plata. De la pluma de F. Scott Fitzgerald la novela El diamante tan grande como el Ritz.

La escuela de San Midas está a media hora de Boston en un Rolls-Pierce. La distancia real nunca se sabrá, porque nadie, excepto John T. Unger, había llegado allí en un Rolls-Pierce y probablemente nadie lo hará de nuevo. Midas es la escuela más cara y exclusiva en el mundo.
Los primeros dos años de John pasaron gratamente. Los padres de los chicos eran ricos, y John pasó su verano visitando los lugares de moda. Mientras que él era muy amigo de todos los chicos que visitó, le pareció que los padres eran iguales. Cuando le decían dónde estaba su casa le preguntaban jovialmente, "¿bastante caluroso allí?" y John sonría levemente y respondía, "Ciertamente lo es." Su respuesta habría sido más contundente si no hubieran hecho todos esta broma-en el mejor de los casos variando con, "¿Es lo suficientemente caluroso allí?" lo que odiaba de igual manera.

sábado, 27 de febrero de 2016

La pelea

Los blancos se divertían con los negros, haciéndolos pelear con los ojos vendados, y todos estaban allí: el juez, el maestro, el rico. Párrafos del clásico Invisible Man, de Ralph Ellison, un libro que vale la pena leer.

- ¡Entren ahí!
- ¡Déjame a ese negro!
Me esforcé por escuchar la voz del director de la escuela, como para tener algo de seguridad con ese sonido un poco más familiar.
- ¡Déjenme a esos negros hijos de puta! - gritó alguien.
- ¡No, Jackson, no! - otra voz gritó -. Alguien que me ayude a sostener a Jack.
- Quiero matar a ese negro de color jengibre - gritó la primera voz.
Me apoyé contra las cuerdas temblando. Porque en aquellos días yo era colorado y parecía como si me quisiera comer como una galleta de jengibre fresco.
Se estaba desarrollando una gran pelea. Podía oír que pateaban las sillas y gruñidos haciendo un gran esfuerzo. Quería ver, más que nada en el mundo. Pero la venda en los ojos estaba tan apretada como una costra y cuando levanté las manos enguantadas para empujar la tela a un lado una voz gritó: "¡Oh, no, no, negro bastardo! ¡Deja eso!"
- ¡Toca el timbre antes de que Jackson lo mate! - alguien gritó. Y oí el tañido de la campana y el sonido de los pies forcejeando hacia adelante.

jueves, 25 de febrero de 2016

El hombre invisible

Los hombres importantes disfrutaban del espectáculo, los negros tenían que pelear y una mujer desnuda se exhibía en el centro. Del clásico Invisible Man, de Ralph Ellison.

Más abajo aclaramos sobre una muñeca Kewpie y encontramos una foto histórica de Booker T. Washington con el presidente de los Estados Unidos Theodore Roosevelt.

 

“El cabello era rubio como el de una muñeca Kewpie de circo, el rostro lleno de polvo, los ojos hundidos. Sentí el deseo de escupir sobre ella al pasar mi vista sobre su cuerpo. Sus pechos eran firmes y redondos como las cúpulas de…”

 

Párrafos

… El cuarto del lado estaba brillantemente pulido. Yo tenía algunas dudas sobre la pelea, por cierto. Los otros tipos eran duros, parecían no tener ninguna maldición del abuelo en sus mentes. Nadie podría confundir su dureza. Y, además, yo sospechaba que luchar podría interferir con la dignidad de mi discurso. En esos días de pre-invisible me visualizaba como un potencial Booker T. Washington.

Booker Washington and Theodore Roosevelt at Tuskegee Institute, 1905
Booker con el presidente Roosevelt, 1905

Al salir del ascensor nos condujeron a través de una sala de estilo rococó hasta una antesala y dijeron que nos pusiéramos nuestras ropas de combate. Nos dieron un par de guantes de boxeo y nos hicieron pasar a un gran salón de espejos, donde entramos mirando cautelosamente y susurrando entre nosotros. Y ya el whisky estaba haciendo efecto. Me sorprendió ver algunos de los hombres más importantes de la ciudad bastante borrachos. Todos estaban allí - banqueros, abogados, jueces, médicos, jefes de bomberos, maestros, comerciantes. Incluso uno de los pastores de moda. Algo que no podíamos ver estaba pasando en la parte de adelante. Un clarinete vibraba sensualmente y los hombres estaban de pie y se movían hacia adelante con entusiasmo. Éramos un pequeño grupo apretado, agrupados, nuestros cuerpos superiores desnudos tocándose y brillando por el sudor de la anticipación; mientras que adelante los peces gordos estaban cada vez más excitados. De repente oí al director de la escuela, quien me había dicho que vaya, gritar, "¡Traigan a los negros, señores!"

Nos empujaron hasta el frente del salón de baile, donde olía aún más fuerte a tabaco y whisky. Casi me mojé en los pantalones. Un mar de rostros, algunos hostiles, algunos divertidos, nos rodeaba, y en el centro, frente a nosotros, había una magnífica rubia, completamente desnuda. Hubo un silencio total. Sentí una ráfaga de aire frío golpeándome. Traté de retroceder, pero estaban en todas partes. Algunos de los chicos estaban con la cabeza baja, temblando. Sentí una oleada de culpabilidad irracional y miedo. Mis dientes castañeteaban, mi piel se puso como la de las gallinas, mis rodillas chocaban entre sí. Sin embargo, sentí un fuerte deseo de mirar. Aunque me volvieran ciego hubiera mirado. El cabello era rubio como el de una muñeca Kewpie de circo, el rostro lleno de polvo, los ojos hundidos. Sentí el deseo de escupir sobre ella al pasar mi vista sobre su cuerpo. Sus pechos eran firmes y redondos como las cúpulas de los templos de la India Oriental. Me quedé tan cerca como para ver la textura de la fina piel y las gotas de sudor alrededor de los pezones. Quería correr de la sala y a la vez cubrirla con mi cuerpo.  Sentir los muslos suaves, acariciarla y destruirla, amarla y asesinarla, esconderme de ella, y a la vez, acariciarla debajo de la pequeña bandera americana tatuada sobre su vientre donde sus muslos formaban una V. (Invisible Man, Ralph Ellison, chapter 1. Traducción y adaptación propias.)

Vocabulario

Kewpie: muñecas concebidas como tira cómica por la artista y escritora Rose O´Neill. La tira empezó a ganar popularidad en 1909 y O´Neill comenzó a vender versiones en papel.

Kewpie postcard promoting Women's Suffrage movement
Promoviendo el sufragio femenino

Para saber

Booker T.Washington (1856 – 1915) educador, autor, orador y consejero de presidentes de Estados Unidos.

 

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domingo, 27 de diciembre de 2015

Desayuno en el Tiffany

Desayuno en el Tiffany es otro clásico de Truman Capote. El narrador, el dueño del bar, y Holly, protagonizan esta historia. ¿Y qué es Tiffany? Se me ocurre un bar de un hotel. Veamos…

 

sábado, 11 de julio de 2015

El Corazón de las Tinieblas

También podría llamarse El Corazón de la Bestia, haciendo referencia a lo maligno, a la parte oscura de todo ser humano, que hierve en su interior. Del gran Joseph Conrad nace un relato fuerte, Heart of Darkness (El Corazón de las Tinieblas). El libro fue inspirado por el viaje del autor al Congo y apareció primero en la revista Blackwood´s en 1899…

Más abajo ponemos una foto de nativos junto a colmillos de marfil.

 

Párrafos

… Tuve que esperar en el campamento diez días, una eternidad. Vivía en una choza dentro del cercado, pero para lograr apartarme del caos a veces iba a la oficina del contable. Estaba construida con tablones horizontales y tan mal unidos que, cuando él se inclinaba sobre su alto escritorio, se veía cruzado desde el cuello hasta los talones por estrechas franjas de luz solar. No era necesario abrir la amplia celosía para ver. También allí hacía calor. Unos moscardones gordos zumbaban endiabladamente y no picaban sino que mordían. Por lo general me sentaba en el suelo, mientras él, con su aspecto impecable (llegaba hasta a usar un perfume ligero), encaramado en su alto asiento, escribía, anotaba. A veces se levantaba para hacer ejercicios. Cuando colocaron en su oficina un catre con un enfermo (un inválido llegado del interior), se mostró moderadamente irritado.

—Los quejidos de este enfermo —dijo —distraen mi atención. Sin concentración es extremadamente fácil cometer errores en este clima.

—Un día —comentó, sin levantar la cabeza—. En el interior se encontrará usted con el señor Kurtz.

Cuando le pregunté quién era el señor Kurtz, me respondió que era un agente de primera clase, y viendo mi desencanto ante esa información, añadió lentamente, dejando la pluma:

—Es una persona notable.

Preguntas posteriores me hicieron saber que el señor Kurtz estaba por el momento a cargo de una estación comercial muy importante en el verdadero país del marfil, en el corazón mismo, y que enviaba tanto marfil como todos los demás agentes juntos.

Empezó a escribir de nuevo. El enfermo estaba demasiado grave para quejarse. Las moscas zumbaban en medio del silencio.

De pronto se oyó un murmullo creciente de voces y fuertes pisadas. Había llegado una caravana. Un rumor de sonidos extraños penetró desde el otro lado de los tablones. Todo el mundo hablaba a la vez, y en medio del alboroto se dejó oír la voz quejumbrosa del agente jefe “renunciando a todo” por vigésima vez en ese día... El contable se levantó lentamente.

— ¡Qué horroroso estrépito! —dijo.

Cruzó la habitación con paso lento para ver al hombre enfermo y volviéndose añadió:

—Ya no oye

— ¡Cómo! ¿Ha muerto? —le pregunté, sobresaltado.

—No, aún no —me respondió con calma. Luego, aludiendo con un movimiento de cabeza al tumulto que se oía en el patio del campamento, añadió:

—Cuando se tienen que hacer las cuentas correctamente, uno llega a odiar a estos salvajes, a odiarlos mortalmente.

Permaneció pensativo por un momento.

—Cuando vea al señor Kurtz —continuó —dígale de mi parte que todo está aquí —señaló al escritorio —registrado satisfactoriamente. No me gusta escribirle... con los mensajeros que tenemos nunca se sabe quién va a recibir la carta... en esa Estación Central.

Me miró fijamente con ojos afectuosos.

—Oh, él llegará muy lejos, muy lejos. Pronto será alguien en la administración. Allá arriba, en el Consejo de Europa, sabe usted... quieren que lo sea.

Volvió a sumirse en su labor. Afuera el ruido había cesado, y, al salir, me detuve en la puerta. En medio del revoloteo de las moscas, el agente que volvía a casa estaba tendido, ardiente e insensible. El otro, reclinado sobre sus libros, hacía perfectos registros de transacciones perfectamente correctas, y cincuenta pies más abajo de la puerta podía ver las inmóviles fronteras del foso de la muerte.

Al día siguiente abandoné por fin el campamento, con una caravana de sesenta hombres, para recorrer un tramo de doscientas millas… (Párrafos de El Corazón de las Tinieblas, de Joseph Conrad).

Ivory traders, c. 1912
Ivory traders, 1912


El libro

La historia de El Corazón de las Tinieblas fue publicada por primera vez, en forma serial, en 1899 en Blackwood´s Magazine. Después, en 1902, El Corazón de las Tinieblas fue incluido en el libro Youth: a Narrative, and Two Other Stories.

En las futuras ediciones del libro Conrad escribió unas notas de autor donde discutía cada una de las historias y comentaba brevemente sobre Marlow, el narrador de las dos primeras historias.

Al leer esta historia aparecen los temas sobre: imperialismo, Leopoldo II, comercio de marfil, África, el Congo.

 

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sábado, 23 de mayo de 2015

La partida

Phileas y su valet, Passepartout, preparan el viaje y parten inmediatamente. Del clásico de Julio Verne, La vuelta al mundo en 80 días
-¡Passepartout! -repitió el señor Fogg, sin levantar la voz.
Passepartout hizo su aparición.
-Te he llamado dos veces, observó su jefe.
-Pero no es la media noche, respondió el otro, mostrando su reloj.
-Ya lo sé, no te culpo. Partimos para Dover y Calais en diez minutos.
Una sonrisa perpleja cubrió la cara redonda de Passepartout; claramente no había comprendido a su jefe.
-¿El señor  va a salir?

viernes, 27 de marzo de 2015

La Aventura de la Liga de los Pelirrojos

Mr. Wilson contó que un aviso de un diario solicitaba pelirrojos para realizar un trabajo liviano y bien pagado. Párrafos de Las aventuras de Sherlock Holmes, La Liga de los Pelirrojos, de Arthur Conan Doyle…
"Es del Morning Chronicle del 27 de abril de 1890. Hace tan sólo dos meses."
"Muy bien. Ahora, ¿señor Wilson? "
"Bueno, es así como le he estado diciendo, señor Holmes, " dijo Jabez Wilson, secándose la frente. "Tengo un pequeño negocio de empeños en la Plaza de Coburg, cerca de la City. No es un negocio muy grande, y en los últimos años solo me ha servido para sobrevivir. Solía ser capaz de mantener dos asistentes, pero ahora sólo tengo uno; y me gustaría tener un trabajo para pagarle, pero que está dispuesto a venir por medio salario con el fin de aprender el negocio."
"¿Cuál es el nombre de este joven complaciente?, " preguntó Sherlock Holmes.
"Su nombre es Vincent Spaulding, y no es tan joven. Es difícil decir su edad. No quisiera un asistente más inteligente, señor Holmes; y sé muy bien que podría ganar el doble de lo que puedo darle. Pero, después de todo, si está convencido, ¿por qué debería ponerle ideas en la cabeza?"
"Por supuesto. Parece muy afortunado en tener un empleado que acepta un precio por debajo de lo normal. No es una experiencia común entre los empleadores en esta época."

lunes, 20 de octubre de 2014

Mamá

… Pero después de la cena, por desgracia, estaba obligado a dejar a mamá, que se quedaba hablando con los otros, en el jardín si el tiempo estaba bien o en el pequeño salón donde todo el mundo se refugiaba cuando estaba húmedo. Todos estaban de acuerdo excepto mi abuela, quien sostenía que "es una lástima encerrarse en el campo", y solía mantener largas discusiones con mi padre sobre los días muy húmedos, porque me enviaba a mi cuarto con un libro en vez de dejarme afuera. "Esa no es la manera de hacerlo fuerte y activo," decía con tristeza, "especialmente este pequeño que necesita toda la fuerza y ​​el carácter que pueda conseguir." Mi padre se encogía de hombros y estudiaba el barómetro porque se interesaba por la meteorología, mientras mi madre, manteniéndose muy tranquila, lo miraba con tierno respeto, no queriendo penetrar en los misterios de la mente superior. Pero mi abuela, en cualquier tiempo, incluso cuando la lluvia caía a torrentes y Françoise se había precipitado en el interior con los preciosos sillones de mimbre para que no se mojaran, caminaba por el desierto jardín, empujando hacia atrás su cabello gris para que las cejas pudieran ser más libres para empaparse de las corrientes de aire que provenían del viento y la lluvia. Ella decía: "¡Por fin se puede respirar!" y caminaba por los empapados senderos, demasiado rectos para su gusto,  debido a la falta de cualquier sentimiento por la naturaleza en el nuevo jardinero, a quien mi padre había estado preguntando toda la mañana si el tiempo iba a mejorar, con sus pequeños pasos regulados por la embriaguez de la tormenta, la fuerza de la higiene, la estupidez de mi educación y de la simetría en los jardines, en lugar de la ansiedad por salvar su falda de color ciruela de las manchas de barro en las que desaparecería gradualmente a una profundidad que siempre proporcionaba preocupación a su sirvienta.

martes, 3 de septiembre de 2013

U.S.A., de John Dos Passos

Estos párrafos de U.S.A. (trilogía), del escritor norteamericano John Dos Passos, incorporan diferentes técnicas para relatar historias de comienzos del siglo 20. Habla sobre la gente de los Estados Unidos, sobre historias personales y formas de vidas pasadas. Fainy, por ejemplo, no podía hacer ruido durante el día pues su papá dormía y solo cuando se veía asomar humo de su cigarrillo sabía que se había despertado.

En vocabulario buscamos clipping y aclaramos sobre U.S.A., la novela de John Dos Passos.

 

… nunca podía jugar en su casa pues su papá trabajaba como sereno en un molino y dormía durante el día. Al atardecer, cuando salía humo de tabaco, Fainy sabía que su papá ya estaba despierto y pronto tendría que ir a comprar pan.