Carmilla, resumen

Hermosa historia de la vampira Carmilla, de Sheridan Le Fanu. Al final una escena caliente, caliente.

Laura, la protagonista, vive con su padre en un Castillo en Estiria. Cuando tiene seis años recuerda una visión de una hermosa visitante en su dormitorio.
El padre de Laura recibe una carta de un amigo, el general Spielsdorf, quien iba a visitarlo con su sobrina, pero esta muere en circunstancias misteriosas.  El general concluye su carta de manera ambigua.
Un accidente fuera del castillo trae inesperadamente a una joven de la edad de Laura, Carmilla, a la vida del castillo. Ambas muchachas se reconocen como parte de la visión que tuvieran de niñas.
La misteriosa madre informa que no puede prolongar su estadía y debe marcharse, por lo que Carmilla quedará con Laura y su padre hasta que la madre pueda volver a buscarla.
Carmilla y Laura llegan a ser amigas, pero ocasionalmente el carácter de Carmilla cambia abruptamente. Algunas veces intenta seducir a Laura. Carmilla se niega a contar algo de su vida a pesar de la curiosidad de Laura. También se rehúsa a participar en los rezos, duerme demasiado  durante el día y parece tener sonambulismo en las noches.
Mientras tanto jóvenes mujeres en el pueblo cercano han empezado a morir de una extraña enfermedad. Cuando el funeral de una de las víctimas pasa delante de una de las chicas Laura se une al canto del himno. Carmilla se enoja y reta a Laura, explicando que el canto lastima sus oídos.
Cuando un cargamento de pinturas llega al castillo Laura encuentra un retrato de su antecesora, Mircalla, condesa Karnstein, del año 1698. El retrato es igual a Carmilla. Ella reconoce que puede ser descendiente de los Karnstein.

Laura empieza a tener pesadillas acerca de una bestia que entra a su cuarto y la muerde en el pecho. La bestia después toma la forma de una figura femenina y desaparece. En otra pesadilla Laura escucha una vos que le dice que se cuide de la asesina y una súbita luz rebela a Carmilla parada a los pies de su cama, con su camisón manchado de sangre. La salud de Laura declina y el doctor la examina. Encuentra una mancha azul en su pecho y le recomienda al padre que Laura esté siempre vigilada.
El padre y Laura realizan un corto viaje y encuentra al general Spielsdorf, quien les cuenta su horrible historia.
En un baile Spielsdorf y su sobrina, Bertha, conocen a una joven llamada Millarca y a su madre. Bertha es atraída instantáneamente a Millarca. La madre convence al general para que permita a su hija permanecer con ellos mientras ella viaja por tres semanas en un misterioso asunto.
Bertha se enferma misteriosamente. Después de consultar con un doctor que es a la vez sacerdote el general se da cuenta que Bertha ha sido visitada por un vampiro. El general decide esconderse en la habitación de su sobrina donde descubre a una enorme criatura que se arrastra hasta la cama de su sobrina. El general sale de su escondite tratando de atacar a la bestia, que toma la forma de Millarca. Esta escapa a través de la puerta, sin sufrir daño alguno. Bertha muere inmediatamente después.
Al llegar a Karnstein el general averigua sobre la localización de la tumba de Mircalla. Se enteran que fue relocalizada por el héroe que derrotó a los vampiros.
Aparece Mircalla y el general la ataca pero esta logra escapar. El general explica que Carmilla es Millarca, ambos nombres anagramas de la vampira.
El barón Vordenburg, descendiente del héroe matador de vampiros, se une al grupo. El barón ha descubierto que su antepasado tuvo un romance con la condesa Karnstein. Usando las notas de su antepasado encuentra la tumba escondida de Mircalla. Una comisión exhuma el cadáver. Inmerso en sangre, parece respirar débilmente. Se planta una estaca en su corazón y se corta su cabeza. El cuerpo es quemado y se arrojan los restos al rio.
Aquí viene la parte del sexo:
… Solía abrazarme y murmurar con sus labios cerca de mi oído.
—Querida, tu corazón está herido. No pienses que soy cruel porque obedezco mi fuerza y mi debilidad. Si tu corazón está herido el mío sangrará con el tuyo. En el éxtasis de mi enorme humillación vivo en tu confortable vida y morirás, cariño, en mí. No lo puedo evitar. Me acerco a ti, y tú, en su momento te acercarás a otros y aprenderás el éxtasis de esa crueldad, que todavía no es amor. Por eso no trates de saber más de mí, pero confía con todo tu espíritu amoroso.
Y cuando terminó esa rapsodia se acercaba más en su tembloroso abrazo y sus labios en suaves besos se posaban en mis mejillas… trataba de escapar de esto pero mis energías me abandonaban… experimentaba una extraña excitación mesclada con un sentimiento de miedo y enojo… tomaba mi mano y la sostenía ardiente, mirándome con ojos lánguidos y respirando tan rápido que su vestido se levantaba y caía con la tumultuosa respiración. Era como el ardor de un amante. Me avergonzaba pero era más fuerte que yo. Me acercaba a ella y con sus calientes labios viajaba a lo largo de mis mejillas. Y me susurraba.
—Eres mía, serás mía. Tú y yo seremos una por siempre. (Carmilla, c. 4, de Sheridan Le Fanu. Traducción y adaptación propia con ayuda de Google Translate.)
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