My Antonia

My Ántonia /ˈæntəniə/ es una novela publicada en 1918 por la escritora norteamericana Willa Cather. 

El verano pasado estaba cruzando las llanuras de Iowa en una temporada de intenso calor, y tuve la buena fortuna de tener como compañero de viaje a James Quayle Burden, Jim Burden, como todavía lo llamamos en el oeste. Somos viejos amigos, ya que crecimos juntos en el mismo pueblo de Nebraska, y teníamos mucho que contarnos. Mientras el tren pasaba por interminables extensiones de trigo maduro, por pueblos del interior y pastos de flores brillantes y robledales debilitados por el sol, nos sentamos en el coche de observación, donde la madera estaba caliente al tacto y un polvo rojo cubría profundamente todo. El polvo y el calor, el viento ardiente, nos recordaron muchas cosas. Estábamos hablando de lo que es pasar la infancia en pueblos pequeños como estos, enterrados en el trigo y el maíz, bajo estimulantes extremos del clima: veranos ardientes, cuando el mundo está verde e inflado debajo de un cielo brillante, cuando uno está bastante sofocado en la vegetación, en el color y el olor de las malas hierbas fuertes y las grandes cosechas. Inviernos ventosos con poca nieve, cuando todo el país se desnudaba y se ponía gris como una lámina de hierro. Estuvimos de acuerdo en que nadie que no hubiera crecido en un pequeño pueblo de las praderas podía saber nada al respecto. Era una especie de masonería, dijimos.

Aunque Jim Burden y yo vivimos en Nueva York, y somos viejos amigos, no nos vemos mucho allí. Él es asesor legal de uno de los grandes ferrocarriles del oeste, y a veces está lejos de su oficina de Nueva York durante semanas enteras. Esa es una razón por la que a menudo no nos encontramos. La otra es que no me gusta su esposa.
Cuando Jim todavía era un joven y oscuro abogado, que luchaba por abrirse camino en Nueva York, su carrera avanzó de repente por un matrimonio brillante. Genevieve Whitney era la única hija de un hombre distinguido. Su matrimonio con el joven Burden fue objeto de comentarios agudos en su momento. Se dijo que había sido brutalmente rechazada por su primo, Rutland Whitney, y que se casó con este hombre desconocido del oeste en venganza. Era una chica testaruda, inquieta, incluso entonces, a quien le gustaba sorprender a sus amigos. Más tarde, cuando la conocí, estaba siempre haciendo algo inesperado. Dio una de sus casas en la ciudad para que sirviera como sede de sufragio, produjo uno de sus propias obras de teatro en el Princess Theater, fue detenida por protestar durante una huelga de las modistas, etc. Nunca soy capaz de creerle demasiado por las causas a la que presta su nombre y su fugaz interés. Es bella, enérgica, ejecutiva, pero me parece poco impresionable y temperamentalmente incapaz de entusiasmo. Los gustos tranquilos de su marido la irritan y cree que vale la pena patrocinar a un grupo de jóvenes poetas y pintores de ideas avanzadas y de capacidad mediocre. Ella tiene su propia fortuna y vive su propia vida. Por alguna razón, desea permanecer como la señora James Burden…
Durante ese cálido día cuando estábamos cruzando Iowa, nuestra conversación volvió a una figura central, una chica de Bohemia a quien habíamos conocido hacía mucho tiempo y a la que ambos admirábamos. Más que cualquier otra persona que recordáramos, esta chica parecía significar el campo, las condiciones, todas las aventuras de nuestra infancia. Hablar de ella era acceder a imágenes de personas y lugares, armar un drama silencioso en el propio cerebro. Yo había perdido contacto con ella, pero Jim la había encontrado de nuevo después de largos años, había renovado una amistad que era muy importante para él, y se había dado el tiempo suficiente para disfrutar de esa amistad. Su mente estaba llena de ella ese día. Me hizo verla de nuevo, sentir su presencia, revivir todo mi viejo afecto por ella…
—No entiendo por qué nunca has escrito nada acerca de Antonia —dijo impetuosamente.
Le conté que siempre había sentido que otras personas, él mismo, la conocían mucho más que yo. Estaba lista, sin embargo, en hacer un trato. Pondría en papel todo lo que recordaba de Antonia si él hacía lo mismo. Podríamos, de esta forma, hacer un retrato de ella.
Desarregló su pelo con un gesto rápido y excitado, que en él siempre anunciaba una nueva determinación y pude ver que mi sugerencia le interesó.
—Tal vez lo haga —declaró.
Miró a través de la ventana por un momento y cuando se volvió hacia mí sus ojos tenían una claridad que viene de algo que la mente misma puede ver.
—Por supuesto, tendría que hacerlo en forma directa y decir mucho de mí mismo. Es a través de mí que la conocí y no tenga práctica en ninguna otra forma de presentación.
Le dije que cómo la conocía y sentía era exactamente lo que más quería saber acerca de Antonia. Él había tenido oportunidades que yo, como pequeña que la veía ir y venir no había tenido.
Meses después Jim Burden llegó a mi apartamento una tarde de invierno tormentosa, con un portafolio legal repleto de papeles, debajo de su tapado de piel. Lo entró al comedor y lo tocó con algo de orgullo mientras se calentaba las manos.
—Lo terminé anoche, esto de Antonia —dijo. Y ¿vos?
Tuve que confesar que el mío no había ido más allá que unas pocas notas.
— ¿Notas? No hice ninguna.
Bebió su té de una sola vez.
—No hice ningún arreglo. Simplemente anoté de ella o de mí o de otras personas lo que el nombre de Antonia me recordaba. Supongo que no tiene ninguna forma. Tampoco tiene un título.
Fue a la otra habitación, se sentó en mi escritorio y escribió en el portafolio la palabra “Antonia”. Frunció el entrecejo por un momento, entonces le añadió otra palabra “Mi Antonia”. Eso pareció dejarlo satisfecho.
—Leélo tan pronto como puedas —me dijo levantándose —pero no dejés que influencie en tu propia historia.
Mi propia historia jamás se escribió. La siguiente narración es el manuscrito de Jim, sustancialmente como me lo trajo…  (Párrafos de Mi Antonia de Willa Cather, cap. 1. Traducción y adaptación propia, con ayuda de Google Translate.)
My Ántonia, front cover art
My Ántonia,
front cover art

Vocabulario
Bohemia: región conocida actualmente como República Checa.
La autora
Willa Sibert Cather (/ˈkæðər/,1873 –  1947) fue una autora norteamericana que alcanzó reconocimiento por sus novelas de la vida en la frontera, en las grandes planicies, incluyendo O Pioneers! (1913), The Song of the Lark (1915), y My Ántonia (1918). En 1923 se le otorgó el Pulitzer por One of Ours (1922), una novela que tiene lugar en la Primera Guerra Mundial.
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De la web
My Antonia, para leer desde Internet.
Fuentes