Anécdotas sobre Elias Hicks

Walt Whitman, uno de los grandes poetas norteamericanos, recuerda a Elias Hicks.

De  pequeño escuchando tanto de Elias Hicks, en aquella época, y más de una vez viéndolo personalmente al viejo, y mis queridos padre y madre, sus oyentes fieles en las reuniones—
A pesar de haber pasado sesenta años, y que era un niño en aquella época en Brooklyn, Nueva York, puedo recordar a mi padre llegando a casa hacia el atardecer después de su jornada de trabajo como carpintero y decir brevemente, mientras tiraba unos leños que rebotaban en el piso de la cocina:
—Vamos, madre, Elias predica esta noche.
Entonces mi madre, acelerando la cena y la limpieza de la mesa, trayendo una vecina.... poniendo a los dos pequeños en cama y, como me había portado bien ese día, como un premio especial se me permitía ir.

Partimos para la reunión. Aunque como ya he dicho, el tramo de más de medio siglo ha pasado desde entonces, con su guerra y paz, y todas sus alegrías y pecados y muertes (¡y que medio siglo!) Aún puedo recordar esa reunión. Es un lugar extraño para devociones religiosas. Elias predica en cualquier lugar, no hay respeto por los edificios, públicos o privados, aulas, graneros, incluso teatros, cualquier cosa que se acomode a este momento. Esta vez es un atractivo salón de baile, sobre Brooklyn Heights, con vistas a Nueva York.... el segundo piso de "Morrison´s Hotel," que se utiliza para los más refinados conciertos, bailes y asambleas. Un lugar grande y alegre, las habitaciones de colores alegres, con lámparas de cristal con colgantes brillantes, un montón de sofás y sillas.... todos los principales dignatarios de la ciudad... en una plataforma ligeramente elevada, a la cabeza de la sala, frente a la audiencia, se sientan una docena de Friends, la mayoría de ellos ancianos, sombríos, y con sus sombreros de ala ancha sobre sus cabezas. Tres o cuatro mujeres, también, en sus característicos trajes y sombreros de Cuáqueros. Todos tan quietos como una tumba.
Por fin, después de una pausa y una quietud que se convierte en dolorosa, Elias Hicks se levanta por un momento o dos sin una palabra. Una figura alta y recta, ni gruesa ni muy delgada, vestido de tela gris, la cara afeitada, la frente de gran extensión, y los ojos negros grandes y claros, pelo largo o medio largo blanco. Tenía en ese momento entre 80 y 81 años de edad. Su cabeza todavía con un amplio sombrero. Un momento mirando alrededor de la audiencia con esos ojos penetrantes, en medio de la quietud perfecta. (Casi puedo verlo a él y a toda la escena ahora). A continuación, las palabras salen de su boca, enfática y lentamente, en una voz resonante, grave y melodiosa.
— ¿Cuál es el fin principal del hombre? ... (No puedo seguir el discurso.) La mayoría de sus discursos... eran improvisados. De uno, sin embargo, dado en Chester, Pa. ...hay una transcripción cuidadosa y de él... damos el siguiente extracto:
—No quiero hablar demasiado, pero quiero que llames a la sustancia. Porque las Escrituras, y todos los libros del mundo, no pueden hacer más: Jesús no puede hacer nada más que recomendar para el Consolador, que fue la luz en él. Dios es luz, y en él no hay tinieblas, y si caminamos en la luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros. Debido a que la luz es una en todos, y por tanto nos mantiene unidos por los lazos del amor. Porque no sólo es luz, además es amor. Ese amor que descarta todo temor.  Por lo que aquellos que viven en Dios viven en el amor, y ellos se ven obligados a caminar en él, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
— ¿Pero qué sangre, mis amigos? ¿Tenía Jesucristo, el Salvador, sangre material? Ni una gota, mis amigos, ni una gota de ella. Esa sangre que limpia de la vida de todo pecado, era la vida del alma de Jesús. El alma del hombre no tiene sangre material; pero como la sangre material exterior, creada del polvo de la tierra, es la vida de estos cuerpos de carne, por lo que respecta al alma, inmortal e invisible espíritu, su sangre es esa vida que Dios sopló en ella ...
Elias Hicks siempre da el servicio de señalar a la fuente de toda teología desnuda… (Anécdotas sobre Elias Hicks (1888), de Walt Whitman)
Whitman, 1854
Whitman, 1854
Para saber
Walter "Walt" Whitman (1819 – 1892) fue poeta, ensayista y periodista. Humanista, fue parte de la transición entre el trascendentalismo y realismo, incorporando ambos puntos de vista en sus trabajos. Sus obras fueron controversiales en su época, particularmente su colección de poesías Leaves of Grass.
Elias Hicks (1748 – 1830) fue un predicador cuáquero de Long Island, Nueva York.
Society of Friends: empezó en Inglaterra en 1650. Los cuáqueros son miembros de este grupo, que cree que hay algo de Dios en todos. No tienen un clero ni rituales y sus asambleas para rezar son frecuentemente en silencio.
Vocabulario
… he throws down his armful of kindling blocks…
… Most of his discourses….they were extempore
Fuentes
Walt Whitman, Wikipedia.

Quakers, BBC