Frank Norris



Benjamin Franklin Norris Jr. (1870 –1902) fue un periodista y novelista norteamericano durante la Era del Progreso, cuya ficción era predominantemente en el género naturalista. Sus trabajos más notables incluyen McTeague (1899), The Octopus: A Story of California (1901), y The Pit (1903).

Frank Norris nació en Chicago, Illinois, en 1870. Su padre era comerciante y su madre tenía una carrera en las tablas. En 1884 la familia se mudó a San Francisco. En 1887, después de la muerte de su hermano y una breve estadía en Londres, Norris fue a la Académie Julian en Paris donde estudió pintura por dos años y conoció las novelas naturalistas de Émile Zola. Entre 1890 y 1894 fue a la Universidad de California, en Berkeley, donde adquirió las ideas de la evolución de Darwin y Spencer, que luego se reflejarían en sus escritos. Sus historias aparecieron en la revista de la universidad en Berkeley y en el San Francisco Wave. Después del divorcio de sus padres se mudó al este y estuvo un año en el departamento de inglés de la Universidad de Harvard.

Norris trabajó como corresponsal en Sud África para el San Francisco Chronicle y luego como editor para el San Francisco Wave. Se desempeñó como corresponsal de guerra para McClure en Cuba durante la guerra española-americana. Se unió a la editorial Doubleday & Page en Nueva York en 1899.
En 1900 Frank Norris se casó con Jeanette Black. Tuvieron un hijo en 1901. Norris murió en 1902, de peritonitis en San Francisco.
Frank Norris, 1911
Frank Norris, 1911

Crítica
El trabajo de Norris no fue bien considerado por los críticos a fines del siglo 20. Como escribe Donald Pizer “el racismo de Frank Norris, que incluía las más crueles descripciones antisemitas de la literatura norteamericana, ha sido una vergüenza para los admiradores del vigor e intensidad de su mejor ficción y han contribuido también a la declinación de su reputación durante varias generaciones”. Otros investigadores han confirmado el antisemitismo de Norris. El trabajo de Norris se ve frecuentemente como fuertemente influido por el racismo científico de finales del siglo 19.
Al igual que su contemporáneo Jack London, Norris es visto como reconstruyendo la identidad americana como una biológica categoría de la masculinidad anglo-sajona. En los trabajos de Norris los críticos han visto evidencia de racismo, antisemitismo y odio por los inmigrantes y los pobres trabajadores, quienes son vistos como perdedores en una lucha social darwinista por la existencia. Además sus novelas parecen posicionar a las mujeres como biológicamente subordinadas a los hombres.

Vocabulario para recordar
En McTeague y en The Octopus aprendimos sobre estas palabras:
Watering trough: bebedero.
Swarthy: color oscuro. (Of a dark color, complexion, or cast)
Sluggish: lento.
Draft horse: caballo de trabajo
Wilting poppies: amapolas marchitas.

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De la web
… In order to get at his life during his teens, Vandover would have been obliged to collect these scattered memory pictures as best he could, rearrange them in some more orderly sequence, piece out what he could imperfectly recall and fill in the many gaps by mere guesswork and conjecture.
It was the summer of 1880 that they had come to San Francisco. Once settled there, Vandover's father began to build small residence houses and cheap flats which he rented at various prices, the cheapest at ten dollars, the more expensive at thirty-five and forty. He had closed out his business in the East, coming out to California on account of his wife's ill health. He had made his money in Boston and had intended to retire.
But he soon found that he could not do this. At this time he was an old man, nearly sixty. He had given his entire life to his business to the exclusion of everything else, and now when his fortune had been made and when he could afford to enjoy it, discovered that he had lost the capacity for enjoying anything but the business itself. Nothing else could interest him. He was not what would be called in America a rich man, but he had made money enough to travel, to allow himself any reasonable relaxation, to cultivate a taste for art, music, literature or the drama, to indulge in any harmless fad, such as collecting etchings, china or bric-à-brac, or even to permit himself the luxury of horses. In the place of all these he found himself, at nearly sixty years of age, forced again into the sordid round of business as the only escape from the mortal ennui and weariness of the spirit that preyed upon him during every leisure hour of the day…  (Vandover and the Brute, Frank Norris, 1914)