Despacho de un hombre sin país



Despacho de un hombre sin país es un ensayo de Kurt Vonnegut sobre el hombre, el socialismo, la religión y Stalin. Totalmente recomendable, solo 11 páginas de un Vonnegut inteligente y humorístico. Al final vocabulario: truismo

¿Sabés lo que es un twerp? Cuando estaba en Shortridge High School en Indianápolis hace 65 años, un twerp era un tipo que pegaba una dentadura a su trasero y mordía los asientos traseros de los taxis. (Y un snarf era un tipo que olía los asientos de las bicicletas de las chicas.) Y considero un twerp a cualquiera que no haya leído el mejor cuento norteamericano, que es ‘Occurrence at Owl Creek Bridge,’ de Ambrose Bierce. No es remotamente político. Es un ejemplo impecable de genio americano, como 'Sofisticated Lady' de Duke Ellington o la estufa de Franklin.
Considero que es un twerp el que no ha leído Democracy in America de Alexis de Tocqueville. No puede haber un libro mejor que el de las fortalezas y debilidades inherentes a nuestra forma de gobierno. ¿Querés una probadita de ese gran libro? Dice, y lo dijo hace 169 años, que "en ningún país que no sea el nuestro, el amor al dinero se asienta tan fuertemente en el afecto de los hombres." ¿Bueno?

El escritor franco-argelino Albert Camus, que ganó el Premio Nobel de Literatura en 1957, escribió: "Hay un problema filosófico realmente serio, el suicidio." Así que aquí hay otro barril de risas de la literatura. Camus murió en un accidente automovilístico. ¿Sus fechas? 1913 - 1960 A.D.
Duke Ellington, 1943
Duke Ellington, 1943
¿Te das cuenta de que toda gran literatura, Moby Dick, Huckleberry Finn, A Farewell to Arms, The Scarlet Letter, The Red Badge of Courage, The Iliad y The Odyssey, Crime and Punishment, The Bible, y ‘The Charge of the Light Brigade’, se trata de lo fastidioso que es el ser humano? (¿No es un alivio que alguien diga eso?)
La evolución se puede ir al diablo en lo que a mí respecta. Qué error somos. Hemos herido mortalmente a este dulce planeta que sostiene la vida, el único de toda la Vía Láctea, con un siglo de transportación. Nuestro gobierno está llevando a cabo una guerra contra las drogas, ¿verdad? Que vayan por el petróleo. ¡Hablar de un alto poder destructivo! Poné algo de esto en tu coche y podés recorrer cien millas por hora, pasar por el perro del vecino, y arrancar la atmósfera a pedazos. Hey, mientras nos quedemos atados a ser homo sapiens, ¿por qué ser cargoso? Vamos a arruinar todo. ¿Alguien tiene una bomba atómica? ¿Quién no tiene una bomba atómica hoy en día?
Pero tengo que decir esto en defensa de la humanidad: en cualquier época de la historia, incluyendo el Jardín del Edén, todo el mundo acababa llegando aquí. Y, a excepción del Jardín del Edén, ya había todos estos juegos en marcha que podrían volverte loco, aunque no estuvieras loco para empezar. Algunos de los juegos de locos que tienen lugar hoy son el amor y el odio, el liberalismo y el conservadurismo, los automóviles y las tarjetas de crédito, el golf y el baloncesto femenino.
Soy una de las personas de los Great Lakes de América, gente de agua dulce, no un pueblo oceánico sino continental. Siempre que nado en un océano, me siento como si estuviera nadando en sopa de pollo.
Al igual que yo, muchos socialistas estadounidenses eran personas de agua dulce. La mayoría de los estadounidenses no saben lo que hicieron los socialistas durante la primera mitad del siglo pasado con arte, con elocuencia, con habilidades organizativas, para elevar el respeto a sí mismos, la dignidad y la perspicacia política de los asalariados americanos de nuestra clase obrera.
Que los asalariados, sin posición social o educación superior o riqueza, son de intelecto inferior es seguramente desmentido por el hecho de que dos de los más espléndidos escritores y conferencistas sobre el tema más profundo en la historia de América fueron trabajadores autodidactas. Hablo, por supuesto, de Carl Sandburg el poeta de Illinois, y Abraham Lincoln de Kentucky, entonces Indiana, y finalmente Illinois. Ambos, puedo decir, eran continentales, personas de agua dulce como yo. Otra persona de agua dulce y espléndido orador fue el candidato del Partido Socialista Eugene Victor Debs, un antiguo bombero que había nacido en una familia de clase media en Terra Haute, Indiana.
¡Hurra por nuestro equipo!
“Socialismo” no es más malvado que “cristianismo.” El socialismo no prescribió más a Joseph Stalin y su policía secreta y las iglesias cerradas que el cristianismo prescribió la Inquisición española. El cristianismo y el socialismo, de hecho, prescriben una sociedad dedicada a que todos los hombres, mujeres y niños son creados iguales y no morirán de hambre.
Adolf Hitler, por cierto, era doble. Nombró a su partido los nacional socialistas, los nazis. La esvástica de Hitler no era un símbolo pagano, como mucha gente cree. Era una cruz cristiana de trabajador, hecha de hachas, de herramientas.
Sobre las iglesias destruidas por Stalin y aquellas de China: tal supresión de la religión estaba supuestamente justificada por la afirmación de Karl Marx de que «la religión es el opio del pueblo». Marx dijo eso en 1844, cuando el opio y los derivados del opio eran los únicos analgésicos eficaces que cualquiera podía tomar. El mismo Marx los había tomado. Le agradecía el alivio temporal que le habían dado. Simplemente se daba cuenta, y seguramente no condenaba, el hecho de que la religión también podría ser reconfortante para aquellos en dificultades económicas o sociales. Era un truismo casual, no un dictamen.
Cuando Marx escribió esas palabras, por cierto, ni siquiera habíamos liberado a nuestros esclavos. ¿Quién creés que era más agradable a los ojos de un Dios misericordioso de entonces, Karl Marx o los Estados Unidos de América? (Traducción propia. Dispatch from a Man without a Country. Kurt Vonnegut)

Vocabulario
Truismo: una verdad obvia.
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