El libro de lo grotesco

Un carpintero tiene que modificar una cama para que su dueño, un escritor, pueda ver el jardín desde su cama. Del clásico de Sherwood Anderson: Winesburg, Ohio

… El escritor, un viejo con bigote blanco, tenía alguna dificultad para estar en la cama. Las ventanas de la casa eran altas y quería ver los arboles cuando se despertaba en la mañana. Un carpintero vino a arreglar la cama de manera que tuviera a nivel con la ventana.
Bastante problema se hizo sobre el asunto. El carpintero, que había sido soldado en la guerra civil, habló sobre construir una plataforma para elevar la cama.
Por un tiempo el escritor y el carpintero hablaron sobre levantar la cama pero luego fueron hacia otros temas. El soldado volvió al tema de la guerra. Había sido prisionero en Andersonville y había perdido un hermano. El hermano había muerto de hambre, y las veces que el carpintero tocaba el tema se ponía a llorar. El también tenía un bigote blanco y cuando lloraba unía sus labios y el bigote subía y bajaba. La imagen del hombre llorando con el cigarro en la boca era ridícula. El plan que tenía el escritor para levantar la cama fue olvidado y después el carpintero lo hizo como quiso, y el escritor, que ya pasaba los sesenta, tenía que poner una silla para poder subir a su cama en las noches.

En su cama el escritor rodaba de un lado al otro y se quedaba quieto. Durante años había sido atacado con nociones sobre su corazón. Era un fumador empedernido y su corazón se aceleraba. La idea le había venido que moriría inesperadamente y siempre que se metía en la cama pensaba en ello. No lo alarmaba. Al contrario, le daba más vida. Quieto en su cama y su cuerpo viejo y en malas condiciones, pero algo en él era joven. Era como una mujer preñada, solo que lo que había en su interior no era un bebé sino un joven. No, no era un joven, era una mujer. Una mujer joven vistiendo una coraza como un caballero. Es absurdo tratar de decir lo que había dentro del viejo escritor mientras permanecía quieto en su cama y escuchaba el acelerar de su corazón. La cosa era lo que el escritor o el joven dentro del escritor pensaban.
sobreviviente de Andersonville, 1865
Sobreviviente de Andersonville, 1865
El viejo escritor, como toda la gente, había tenido, durante su larga vida, muchas nociones en su cabeza. Había sido bastante agradable y varias mujeres se habían enamorado de él. Y, por supuesto, había conocido a muchas personas. Las había conocido en forma íntima, diferente de cómo nosotros conocíamos a la gente. Al menos eso era lo que el escritor pensaba y ese pensamiento le agradaba. ¿Por qué pelear con un viejo respecto de sus pensamientos?
En la cama el escritor tenía un sueño que no era un sueño. Al empezar a dormirse, pero aún consiente, las figuras empezaban a aparecer ante sus ojos. Imaginaba que algo indescriptible dentro de él manejaba una larga procesión de figuras ante él… (Winesburg, Ohio. The Book of the Grotesque, de Sherwood Anderson)

Vocabulario
Andersonville: campo de prisioneros Confederado en el sud-oeste del condado de Macon. Fue comandado por el mayor Henry Wirz, ejecutado después por crímenes de guerra. El lugar era súper-poblado, tenía escasa provisión de agua corriente, raciones de comida y pobres condiciones sanitarias. De los 45.000 presos de la Unión, alrededor de 13.000 murieron en este lugar.

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