El resumen
La historia comienza con los problemas de los
Oblonskys. La esposa descubrió el affaire que el esposo mantenía con la
institutriz francesa de la familia. La casa se convierte en un infierno. La
esposa no salía de su cuarto, el esposo había desaparecido de la casa, los
chicos corrían sin orden en toda la casa, la institutriz inglesa peleaba con el
ama de llaves, el cocinero había renunciado y la ayudante de cocina y el
cochero estaban a punto de renunciar.
El príncipe Stepan Arkadyevitch Oblonsky se despertó
en un sofá en su estudio, no en su dormitorio. Hubiera querido seguir
durmiendo. Se abrazó a su almohada. Se sentó en el sofá y abrió los ojos. Trató
de encontrar sus pantuflas y su bata. Allí cayó en la cuenta que no se
encontraba en el dormitorio de casa, con su esposa.
Recordó la pelea con su esposa. Era toda su culpa.
“No me lo perdonará”, pensó. “No puede perdonarme. Y
lo peor de todo es que es mi culpa. Toda mi culpa y sin embargo no es para
culparme.”
Lo peor fue el primer minuto cuando volvió del
teatro, de buen humor, con una pera para su esposa. No estaba en el living ni
en el estudio. Estaba en su cuarto con la carta.
Ella, su Dolly, que siempre se ocupaba de las cosas
de la casa, le mostraba una carta exigiéndole una explicación.