Arturo Gordon Pym

Donde se narra la decisión de Parker de sacrificar a uno de los sobrevivientes y ¡comérselo! para salvar la vida de los otros. Del clásico de Edgar Allan Poe, The Narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket…

Desde hacía algún tiempo había pensado yo que quizás nos veríamos reducidos a ese horrible extremo, pero estaba resuelto a sufrir cualquier clase de muerte antes que acudir a semejante recurso, y esa resolución no fue de modo alguno vencida ni debilitada por el hambre que nos consumía. Ni Peters ni Augusto oyeron la proposición de Parker, y entonces llevé a éste a un lugar alejado, donde podríamos conversar a solas, pidiéndole entre tanto a Dios que me concediese la elocuencia necesaria para disuadir a mi compañero de su abominable proyecto. Le supliqué con todo el fervor de que era capaz, le imploré en nombre de lo que fuese para él más sagrado; traté, en fin, por todos los medios a mi alcance, de convencerlo para que abandonara su plan y que no lo comunicase a los otros.
Parker me escuchó sin refutar mis argumentos, y comencé a creer que llegaría a dominarle, pero tan pronto como terminé de hablar, me respondió que sabía que todo cuanto acababa de decir era cierto, y que acudir a semejante medio era la más horrible alternativa que podía surgir de la mente humana, pero que ya había sufrido todo lo que podía soportar; que era innecesario que pereciésemos los cuatro, cuando había grandes probabilidades de que el sacrificio de uno fuese la salvación de los otros. Agregó que podía evitarme el trabajo de tratar de disuadirlo de su propósito, porque su resolución estaba tomada antes de que avistásemos al barco, y que sólo la repentina aparición de éste le indujo a abandonar por el momento toda mención de sus horribles planes.

Le supliqué entonces que aplazara la ejecución de ellos por lo menos hasta el día siguiente, puesto que aún podría llegar algún buque en nuestro auxilio. Recurrí a todos los argumentos que consideré apropiados para influir en un espíritu tan rudo como el suyo, pero me respondió que para decidirse había esperado todo el tiempo que le fue posible, que no podía vivir más tiempo sin comer alguna cosa, y que, por consiguiente, el transcurrir un solo día más sin que su idea se llevara a la práctica, ya sería muy tarde, por lo menos en lo concerniente a él.
canibalismo
Canibalismo durante la
hambruna rusa, 1921
Viendo que se mostraba irreductible, y que yo no lograba convencerlo a las buenas, acudí a otros procedimientos y le dije que, habiendo sufrido menos que él o que cualquiera de los demás, era en aquel momento superior en fuerzas y en salud a los tres; en una palabra, que me consideraba capaz de emplear la violencia en caso necesario, y que si intentaba comunicar a los demás su horrible proyecto, propio de un antropófago, no vacilaría en arrojarlo por la borda.
Al oír esto me asió por el cuello, y extrayendo un cuchillo de entre sus ropas, hizo varias tentativas infructuosas para herirme en el vientre. Tan sólo su debilidad extrema le impidió lograr lo que se proponía, y yo, con las fuerzas que me daba la desesperación, lo empujé hacia la amura, con el firme propósito de arrojarlo al mar. La oportuna intervención de Peters, que al vernos luchar se aproximó al punto, consiguiendo separarnos, lo salvó de una muerte segura. El mestizo nos preguntó luego la causa de nuestra disputa, y Parker, antes que yo pudiera impedírselo le reveló sus siniestros planes.
El efecto de sus palabras fue más terrible de lo que yo hubiera podido imaginar. Tanto Augusto como Peters, quienes, al parecer, hacía tiempo abrigaban en secreto la misma horrible idea que Parker, apoyaron a éste e insistieron en que la pusiéramos en práctica sin perder un instante. Yo pensaba que por lo menos uno de los dos tendría la suficiente presencia de ánimo como para ponerse de mi parte y rechazar cualquier tentativa de llevar a cabo semejante proyecto. Viendo frustrada esta esperanza, era indispensable que atendiese a mi propia seguridad, pues toda resistencia ulterior de mi parte podría dar a mis compañeros una excusa para negarme la representación de mi papel en la tragedia que muy pronto iba a desarrollarse… no he de insistir sobre el terrible festín que siguió; estas cosas puede imaginárselas todo el mundo, pues las palabras carecen de la fuerza suficiente para describir el infinito horror de la realidad. Baste decir que, después de haber apagado hasta cierto punto la abrazadora sed que nos consumía, con la sangre de la víctima, arrojamos al mar, por mutuo acuerdo, la cabeza, las manos, los pies y las vísceras… (Párrafos de The Narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket, de Edgar Allan Poe)

Para saber

Sobre éste episodio
Con la ayuda de Dirk Peters, del barco amotinado Grampus, logran recuperar el barco, eliminando al resto de la tripulación, excepto por Richard Parker, a quién conservan para que ayude a dirigir la nave.
Al pasar el tiempo, sin provisiones a bordo ni ayuda de otras naves a la vista, Parker sugiere matar a uno de los sobrevivientes para que sirva de comida a los otros, siguiendo las costumbres del mar (Custom of the Sea),

A custom of the sea is a custom that is said to be practiced by the officers and crew of ships and boats in the open sea, as distinguished from maritime law, which is a distinct and coherent body of law that governs maritime questions and offenses.

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Recursos
Arthur Gordon Pym, a classic novel. Excellent report from The Guardian


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