Guy
de Maupassant, en su Bola de Grasa, cuenta el cambio que sufre el pueblo tras la
invasión de los alemanes en la guerra franco
prusiana…
… Las ordenes gritadas en tonos extraños hicieron
eco en las casas desiertas y aparentemente muertas, mientras que desde adentro
ojos furtivos miraban a los conquistadores, dueños por la fuerza de la ciudad,
de las vidas y fortunas de sus habitantes. La gente en sus oscuras viviendas se
sentía presa sin esperanzas, como deviene a los hombres antes de las
inundaciones, las devastaciones de la tierra ante las cuales cualquier fuerza
es inútil… pequeños grupos tocaban en las puertas y desaparecían en las casas.
Era la ocupación del invasor. Ahora correspondía a los vencidos hacerse
agradables a los vencedores.