Donde discurro sobre el supuesto poema de Juan Carlos Dávalos que mi alumno, Juan Carlos, me entregara días pasados para su traducción
“Profe, ¿podría traducirme estos versos? Me gustaría
leérselos a mi yerno, que es norteamericano”, me dijo Juan Carlos
“Por supuesto que sí”, le respondí. “Aunque debe
tener en cuenta que la traducción es bien difícil, especialmente cuando se
trata de poesía”
Juan Carlos me había pedido que le tradujera unas
rimas de un poema que me trajera en una hoja impresa, con sólo el nombre del
poema y tres estrofas. Por supuesto me cubrí las espaldas señalando lo difícil
de la traducción. Si no podía realizarla siempre tendría la excusa de la
dificultad del idioma. Era un trabajo extra pero también el pedido de un alumno
muy especial, mi entusiasta alumno particular de ingles.