Cumbres
borrascosas o Wuthering
Heights es la novela que inicia todo esto de las telenovelas, con entuertos
varios, idas y vueltas de los protagonistas, celos y venganzas, y el desenlace
querido o no de los protagonistas; que ven la luz al final del túnel o
encuentran el castigo necesario.
¿Quién iba a ponerse a pensar que un chico que es
adoptado por un rico granjero se vuelve contra sus hermanos de adopción, se
adueña de la granja, a la que no tenía derecho; se gana el corazón de una
vecina y, en venganza, por una traición se casa con la hermana del odiado
contrario? Pues Emily Bronte, que ya
leía las novelas más complicadas, mañosas, y torturadas de su tiempo. Sin salir
de casa, a tomar un poco de sol, ni caminar por el mercado para pispear a algún
galán del vecindario. Sabía Emily, que su novela modificaría el sentido del
drama de los futuros televidentes del siglo 20, especialmente de un país
llamado México, que sigue todavía torturando a la gente con novelas al estilo Cumbres borrascosas.