Roberto Cohn aprendió a boxear, no porque le gustara sino para defenderse de los que lo
despreciaban por ser judío. Del
clásico de Ernest Hemingway: El
sol también se levanta. Al final un poco de Carmel, en California.
Robert Cohn fue una vez campeón de boxeo de peso medio de Princeton. No crean que estoy muy impresionado por eso, pero significaba mucho para Cohn. No le importaba nada el boxeo, de hecho le disgustaba; pero lo aprendió dolorosamente para contrarrestar el sentimiento de inferioridad y timidez que había sentido al ser tratado como judío en Princeton...