A Rose for Emily



A Rose for Emily es un cuento de William Faulkner, publicado en 1902

Emily, una señora de alcurnia, que había terminado sola y encerrada en su casa, recibió de las autoridades la noticia que no debía pagar impuestos ya que su padre le había prestado dinero a la comunidad y se había decidido devolver el préstamo de aquella forma. Este trato estuvo bien cuando las viejas generaciones vivían. Sin embargo, cuando sus hijos y nietos empezaron a gobernar esta decisión pareció ilógica y se citó a la señora para arreglar las cuentas. Al no responder a las cartas de invitación algunas autoridades visitaron a la vieja señora en su hogar. Su casa sobrevivía, aunque maltrecha y mal cuidada, entre las nuevas edificaciones. La señora manifestó que todo había sido arreglado por el viejo alcalde y que no debía nada a la ciudad.

Al morir el padre de Emily, habiendo espantado cualquier posible candidato a casamiento con su hija, ésta quedo sola y con la única posesión de la casa en que vivía. En una ocasión algunos vecinos se quejaron de algún mal olor que salía de la casa de Emily, especialmente cuando una persona que el pueblo creía sería su marido, la abandonó. Las autoridades pensaron qué hacer, pues no era cortés comunicarle que su casa olía mal. Se decidió mandar a algunos hombres a inspeccionar el jardín y poner cal en los alrededores.
Emily, cuando todavía era joven, conoció a un contratista del norte, de quién se enamoró, y que consiguió sacarla de su soledad. Iban juntos a la iglesia los domingos y la risa del hombre se escuchaba de lejos. El farmacéutico del pueblo recuerda haberle vendido a Emily arsénico, que la dama no quiso explicar para qué lo quería.
William Faulkner, 1918
William Faulkner, 1918
Todos pensaron que Emily y aquel hombre se casarían pero luego de un tiempo el hombre no volvió a ser visto. Con el paso de los años Emily fue engordando, y su cabello encaneció. Habilitó un cuarto para enseñar a las jóvenes pintura sobre cerámica, pero después de algunos años esto también terminó. Nadie supo que Emily estaba enferma pues si alguien quería sonsacarle algo al negro que asistía a Emily, éste permanecía callado.
Al morir Emily algunas primas vinieron para preparar el velorio. El negro, que había permanecido en silencio toda la vida, dejó pasar a las primeras damas y a los viejos. Estos hacían como que recordaban alguna danza con Emily. Una vez enterrada se decidió abrir el cuarto de arriba, que había permanecido cerrado con llave. En su interior estaba el hombre que había venido del norte y que había cortejado a Emily. (A Rose for Emily, by William Faulkner)


… four men crossed Miss Emily's lawn and slunk about the house like burglars… (moved in a furtive manner)

… as if it had wanted that touch of earthiness to reaffirm her imperviousness. (immunity)

En preparación
Una rosa para Emily, cuento de William Faulkner.