Como vive la otra mitad

Estudios entre las residencias de Nueva York


How the Other Half Lives: Studies among the Tenements of New York (1890) fue una publicación de foto periodismo de Jacob Riis, documentando las malas condiciones de los suburbios de la ciudad de Nueva York en la década de 1880. Esto sirvió como la base para el periodismo “muckraking” del futuro que exponía la miseria a las clases media y alta de Nueva York.

Hace mucho tiempo se decía que "la mitad del mundo no sabe cómo vive la otra mitad". Eso era cierto entonces. No lo sabía porque no le importaba. La mitad que estaba arriba se preocupaba poco por las luchas y menos por el destino de los que estaban debajo, siempre y cuando fuera capaz de mantenerlos allí y mantener sus propios intereses. Llegó un momento en que la incomodidad de los de abajo era tan grande, y las convulsiones tan violentas, que ya no era fácil de ignorar, y entonces la mitad superior se dedicó a investigar qué era lo que pasaba. La información sobre el tema se ha ido acumulando rápidamente desde entonces, y el mundo entero ha estado respondiendo por su antigua ignorancia.

En Nueva York, la más joven de las grandes ciudades del mundo, ese tiempo llegó más tarde que en otros lugares, porque el hacinamiento no había sido tan grande. Había quienes creían que nunca llegaría. Pero sus esperanzas fueron vanas. La avaricia y el egoísmo imprudente produjeron resultados similares a los de las ciudades más antiguas. “Cuando ocurrió el gran disturbio en 1863”, dice el testimonio del Secretario de la Asociación Penitenciaria de Nueva York ante un comité legislativo designado para investigar las causas del aumento de la delincuencia en el estado hace veinticinco años, “todos los escondrijos del crimen se descubrieron por la participación inmediata y activa en las operaciones de la mafia...
Hace diez años de esto, ahora, ya que esa línea dividió la población de Nueva York uniformemente. Actualmente, las tres cuartas partes de su gente viven en residencias humildes, y el movimiento del siglo XIX hacia las ciudades está enviando multitudes cada vez más numerosas para llenarlos. Los quince mil inquilinos que fueron la desesperación de los sanitaristas de la generación pasada se han multiplicado en treinta y siete mil. La única salida que vio, el tránsito rápido a los suburbios, no ha traído ningún alivio. Ahora sabemos que no hay salida. Que el "sistema" que fue el resultado malvado de la negligencia pública y la codicia privada ha llegado para quedarse, un centro de tormenta para siempre de nuestra civilización. No queda más que hacer lo mejor posible...
Fue el revuelo del comercio, junto con la inmensa inmigración que siguió a la guerra de 1812 que los desalojó. En treinta y cinco años la ciudad de menos de cien mil llegó a albergar medio millón de almas, para quienes había que encontrar hogares. En el recuerdo de los hombres que aún no estaban en su mejor momento, Washington se había trasladado de su casa a Cherry Hill como demasiado lejos de la ciudad para ser fácilmente alcanzado. Ahora los viejos residentes siguieron su ejemplo. Pero se mudaron en una dirección diferente y por una razón diferente. Sus cómodas viviendas en las antiguas calles a lo largo del frente del East River cayeron en manos de agentes inmobiliarios y propietarios de residenciales. Y aquí, dice el informe a la legislatura de 1857, cuando los males engendrados habían excitado justas alarmas, “en sus comienzos, los residenciales se convirtieron en una verdadera bendición para esa clase de pobres industriosos cuyos pequeños ingresos limitaban sus gastos y cuyo empleo en los talleres, en las tiendas o en los almacenes y las vías, hacían de una residencia cercana un hecho de mucha importancia…
El miedo al avance del cólera, en los barrios bajos de Nueva York, hizo que la conciencia de la comunidad entrara en acción poco después del final de la guerra. Un movimiento de ciudadanos dio lugar a la organización de una Junta de Salud y la adopción de la "Ley de Vivienda " de 1867, el primer paso hacia una legislación correctiva. Ya se había iniciado un exhaustivo escrutinio de los inmuebles el año anterior; Pero el cólera primero, y luego un azote de viruela, retrasaron el trabajo, mientras que acentuaron la necesidad de él, de modo que fue 1869 cuando se comenzó a trabajar. El ese año, la Junta ordenó la abertura de más de cuarenta y seis mil ventanas en los cuartos interiores, principalmente para ventilación, ya que la luz de los pasillos era escasa o nula. La sierra tuvo trabajo todo ese verano. A principios del otoño casi todas las órdenes habían sido llevadas a cabo. No sin oposición. Los propietarios de las viviendas, veían en todas las órdenes para reparar o limpiar sólo un elemento de gastos adicionales para disminuir sus ingresos de la renta. Por otro lado, por los mismos inquilinos, que se habían hundido, después de una generación de protesta inútil, hasta el nivel de su entorno, y se contentaban con permanecer allí. Los predios habían criado su Némesis, un proletariado capaz de vengar los males de sus multitudes. Ya gravaba pesadamente a la ciudad por sus cárceles y caridades. La base de la oposición, curiosamente, era la misma en ambos extremos. Propietario e inquilino por igual consideraban interferencia oficial, una violación de los derechos personales. Se necesitaron largos años de fatigoso trabajo para hacer valer la reivindicación de la luz del sol a tales rincones de las guaridas. No hasta cinco años después el departamento logró por fin derrocar las "cuevas" y cerrar unos quinientos cincuenta cuartuchos al sur de la calle Houston, muchos de ellos por debajo de la marea, que habían sido usados como apartamentos. En muchos casos la policía tuvo que arrastrar a los inquilinos por la fuerza… (Párrafos de How the Other Half Lives, de Jacob Riis. Traducción propia.)
Tenements, Nueva York, 1900
Tenements, Nueva York, 1900

Para saber
El término “Muckraker” fue usado para caracterizar a los periodistas norteamericanos que tenían un espíritu reformista, que atacaron las instituciones establecidas y a  los líderes corruptos. Típicamente tenían una gran audiencia en algunas revistas populares. En los Estados Unidos el término moderno sería periodismo de investigación y estos periodistas son informalmente llamados “muckrakers”.

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De la web
How the Other Half Lives, en estas fotos se puede ver la miseria a la que se refiere el autor de este tratado.


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