Para los que pasamos los 50 ver las peleas de Mike Tyson significaban esperar hasta
las 2 de la mañana, con la expectativa de ver una gran pelea, que se
desencadenaba en 2 minutos. Tyson
entraba, se hacían las presentaciones y Tyson
liquidaba a su oponente en un santiamén. Así nomás, sin tiempo de nada. En vocabulario: journeyman.
“22 de noviembre de 1986. Cuando Mike Tyson, de solo veinte años, entró a
Las Vegas Hilton Hotel Convention Centre, atestado de gente, lo hizo ante un
público ensordecedor. Un observador neutral se preguntaría: ¿es este chico ya
un campeón? De las casi 9.000 personas amontonadas en la arena, con asientos a
1000$ alrededor del ringside, todos han venido a ver no solo una pelea por el
título de los pesados que promete ser inusualmente dramática sino parte de la
historia del boxeo mismo. Si Tyson se
lleva el título de la WBC ostentado por el campeón Trevor Berbick, de 33 años,
como prometió hacerlo, se convertiría en el campeón pesado más joven en la
historia del boxeo… “ (On Boxing,
Joyce Carol Oates.)