La carta de Elizabeth a su primo, Víctor Frankenstein, revela el
cariño que le tenía. Además nos anticipa el trágico final de Justine Moritz.
Queridísimo primo,
Has estado enfermo pero unas líneas de tu parte serían suficientes
para tranquilizarnos. Le aconsejé al tío no viajar a Ingolstadt pero quisiera
estar allí personalmente atendiéndote como una enfermera. Te imagino en manos
de una vieja enfermera que no puede adivinar tus deseos ni atenderte de la
forma que lo hubiera hecho tu pobre prima. Sin embargo todo eso ya pasó.
Clerval me escribe que estas mejor y espero que confirmes eso de tu propia
mano.