Una visita infernal



Una visita infernal es un cuento de la autora salteña Juana Manuela Gorriti. El cuento tiene la particularidad de terminar con una sorpresa: la persona que había asustado a la protagonista muchos años antes era el diablo y quién lo afirmaba era un loco. Para el diccionario: retrete, cendal y palmatoria. ¿Un misterio? El lugar donde se desarrolla la acción: Cercado y plaza de San Francisco, dan algunas pistas pero es incierto puesto que estos nombres aparecen en Bolivia y Argentina.

Mi hermana a la edad de diez y ocho años hallábase en su noche de boda. Sola en su retrete, cambiaba el blanco cendal y la corona de azahar con el velo azul de un lindo sombrerito de paja para marcharse con su novio en el coche que esperaba en la puerta a pasar su luna de miel en las poéticas soledades de una huerta.
Lista ya, sentose, llena el alma de gratas ilusiones, esperando a que su marido pudiera arrancarse del cúmulo de abrumadoras felicitaciones para venir a reunirse con ella y partir.
Una trasparente bujía color de rosa alumbraba el retrete colocada en una palmatoria de plata sobre la mesa del centro, donde la novia apoyaba su brazo.
Todo era silencio en torno suyo, y solo se escuchaban a lo lejos, y medio apagados, los rumores de la fiesta.
De súbito óyense pasos en el dormitorio. La novia cree que es su esposo, y se levanta sonriendo para salir a su encuentro; pero al llegar a la puerta se detiene y exhala un grito.

En el umbral, apareció un hombre alto, moreno, cejijunto vestido de negro, y los ojos brillantes de siniestro resplandor, que avanzando hacia ella la arrebató en sus brazos.
En el mismo instante la luz de la bujía comenzó a debilitarse, y se apagó a tiempo que la voz del novio llamaba a su amada.
Cuando esta volvió en sí, encontrose apoyada la cabeza en el pecho de su marido sentada en los cojines del coche que rodaba en dirección del Cercado.
— ¡Fue el demonio! —murmuró la desposada; y refirió a su marido aquella extraña aventura. Él rió y lo achacó a broma de su misma novia.
Juana Manuela Gorriti
Juana Manuela Gorriti
Y pasaron años, y mi hermana se envejeció.
Un día veinticuatro de agosto, atravesando la plaza de San Francisco, mi hermana se cruzó con un hombre cuya vista la hizo estremecer. Era el mismo que se le apareció en el retrete el día de su boda.
El desconocido siguió su camino, y mi hermana, dirigiéndose al primero que encontró le dijo con afán:
—Dispénseme el señor: ¿quién es aquel hombre?
El interpelado respondió palideciendo.
—Es el demonio. Él me arrancó de mi pacífica morada para llevarme a palacio y hacerme a la fuerza presidente. He aquí los ministros que vienen a buscarme.
Eran los empleados del hospital que venían en pos suyo.
El hombre, a quien mi hermana interrogaba, era un loco. (Un visita infernal, de Juana M. Gorriti.)
When my sister was eighteen she was in her wedding night. Alone in her bedroom she changed her white stuff and the crown of orange blossom with the blue veil of a nice little straw hat before going away with the groom in a car, that was waiting at the door, to spend their honeymoon in the poetic loneliness of a garden…

Para saber
Retrete: Cuarto pequeño en la casa o habitación, destinado para retirarse (ahora en desuso).
Cendal: Especie de guarnición para el vestido (también en desuso).
Palmatoria: Especie de candelero bajo, con mango y pie, generalmente de forma de platillo.
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Juana Manuela Gorriti

Hay un gran número de cuentistas salteños que pueden nombrarse después de Juana Manuela Gorriti: José Juan Botelli, Eugenio Taruselli, Carlos Hugo Aparicio y un gran etcétera. ¿Tal vez puedan compartir algunos otros nombres con nosotros?