Colonos chinos

Coolies


Los orígenes de la palabra coolie son inciertos, pero se cree que se originó de la palabra tamil por el pago por un trabajo. Una explicación etimológica alternativa es que la palabra proviene del urdu que en sí podría ser de la palabra turca para esclavo. La palabra se usaba en este sentido para los trabajadores de la India. En 1727, el Dr. Engelbert Kämpfer describió a los "coolies" como trabajadores portuarios que descargaban barcos mercantes holandeses en Nagasaki, Japón.
Se cree que un comercio temprano en trabajadores asiáticos comenzó en algún momento  alrededor del siglo XVI. La presión social y política llevó a la abolición de la trata de esclavos en todo el Imperio Británico en 1807, con otras naciones europeas siguiendo el ejemplo. Las industrias de mano de obra intensiva, como las plantaciones de algodón y azúcar, las minas y la construcción ferroviaria, en las colonias se quedaron sin una fuente barata de mano de obra. Como consecuencia, un comercio a gran escala de esclavitud en los trabajadores asiáticos (principalmente indios y chinos) comenzó en la década de 1820 para llenar este vacío. Algunos de estos trabajadores firmaron contratos basados en promesas engañosas, algunos fueron secuestrados y vendidos en el comercio, otros fueron víctimas de la violencia de los clanes, cuyos secuestradores los vendieron a los traficantes, mientras que otros se vendieron para pagar deudas de juego. Las compañías británicas fueron las primeras en experimentar con esta nueva forma potencial de mano de obra barata en 1807, cuando importaron 200 hombres chinos para trabajar en Trinidad.

Coolies Chinos
Chinese Inmigrants in America
Chinese Inmigrants in America
Los trabajadores de China fueron transportados principalmente a Perú y Cuba, pero también trabajaron en colonias británicas como Jamaica, Guyana, Malasia, Trinidad y Tobago, Belice y en las colonias holandesas y Surinam. El primer envío de trabajadores chinos a los Estados Unidos fue casi totalmente voluntario, pero las condiciones laborales y sociales eran duras. En 1868, el Tratado de Burlingame permitió la inmigración china sin restricciones en el país. En una década se habían acumulado significativos niveles de sentimiento anti-chino, alimentados por populistas como Denis Kearney con consignas racistas: "Para un norteamericano, la muerte es preferible a la vida a la par con los chinos".
Aunque los trabajadores chinos contribuyeron a la construcción del primer ferrocarril transcontinental en los Estados Unidos y el Canadian Pacific Railway en el oeste de Canadá, el establecimiento chino fue desalentado después de completar la construcción. La Ley Anti-Coolie de California de 1862 y la Ley Federal de Exclusión de China de 1882 contribuyeron a reducir la inmigración china a la colonia de Trinidad en 1806.
En América del Sur, los obreros contratados en China trabajaron en las minas de plata y en las industrias costeras del Perú (guano, azúcar y algodón) desde principios de la década de 1850 hasta mediados de la década de 1870. Alrededor de 100.000 personas emigraron como trabajadores contratados. Participaron en la Guerra del Pacífico, saqueando y quemando las haciendas donde trabajaban, después de la captura de Lima por el ejército chileno invasor en enero de 1880. Unos 2000 coolies incluso se unieron al ejército chileno en Perú, cuidando a los heridos y enterrando a los muertos. Otros fueron enviados por chilenos para trabajar en los recién conquistados campos de nitrato.

 “… el sistema de venta era muy popular en Cuba donde la mayoría de los coolies sufrieron sus experiencias más humillantes… al arribar a La Habana eran escoltados por guardias a caballo armados con látigos, eran tratados como ganado y sus movimientos cuidadosamente vigilados. Luego entraban en barracas, donde pasaban la cuarentena, se les cortaba el pelo y recibían controles médicos. El cortarles el pelo tal vez tenía el sentido de asearlos, pero era tomado como la ofensa más grande pues consideraban el pelo como herencia de los padres. En el mercado, para la venta pública, eran clasificados de primera, segunda o tercera, de acuerdo a su condiciones físicas. Cuando los compradores hacían su elección estos eran obligados a desnudarse para inspección. Después de ser vendidos eran llevados a las plantaciones, minas o fábricas con sus verdaderos dueños. Excepto por algunos afortunados eran cruelmente tratados y explotados. Trabajaban más de 12 horas, la mayoría entre 18 y 20 horas, sin vacaciones de ningún tipo. Generalmente se les pagaba menos de los estipulado en los contratos, lo que les hacía imposible ahorrar o pagar sus pasajes de vuelta…”

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Fuentes
Coolie. Wikipedia.


Esclavos negros o esclavos chinos, no importa. Estos hombres solo querían hacer dinero, sin importar el sufrimiento de la gente.