Carmilla

Carmilla es una novela gótica de  Joseph Sheridan Le Fanu y uno de los primeros trabajos de vampiros. Fue publicada seriada en The Dark Blue entre 1871 y 1872.

En Estiria, que, aunque de ninguna manera ricos, habitamos un castillo. Un pequeño ingreso, en esa parte del mundo, es una fortuna. Ochocientos o novecientos al año hacen maravillas. Escasamente suficientes habría sido entre las personas ricas en casa. Mi padre es inglés, y llevo un nombre Inglés, aunque nunca vi Inglaterra. Pero aquí, en este lugar solitario y primitivo, en el que todo es tan maravillosamente barato, realmente no veo como más dinero añadiría a nuestras comodidades o lujos.
Mi padre estaba al servicio de los austríacos, se retiró con una pensión y compró esta residencia feudal, y la pequeña finca en la que se encuentra, a precio bajo.
Nada puede ser más pintoresco o solitario. Se eleva en una pequeña prominencia en el bosque. El camino, muy viejo y angosto, pasa frente a un puente levadizo, nunca levantado en mi época, y en su fosa nadan los cisnes y flotan blancos lirios.
Dominando esto se levanta la amplia fachada del castillo con sus numerosas ventanas, torres y su capilla gótica.
El bosque se abre en un claro irregular y muy pintoresco antes de su puerta, y a la derecha un puente gótico empinado lleva al camino sobre un arroyo que serpentea en sombra profunda a través de la madera… El pueblo habitado más cercano está a siete millas a la izquierda. El castillo habitado más cercano a alguna asociación histórica, es el del viejo general  Spielsdorf, casi veinte millas hacia la derecha.

He dicho "el pueblo habitado más cercano," porque hay,  a sólo tres millas hacia el oeste, es decir, en la dirección del castillo del general Spielsdorf, un pueblo en ruinas, con su pequeña iglesia pintoresca, ahora sin techo, en el pasillo de los cuales están las tumbas enmohecidas de la orgullosa familia de los Karnstein, ahora extinta, que una vez poseyó el castillo igualmente desolado que, en medio de la selva, mira a las ruinas silenciosas de la ciudad.
Respecto de la causa de la deserción de este lugar sorprendente y melancólico, hay una leyenda que voy a relatarles otra vez.
Debo decir ahora, cuán pocos habitamos nuestro castillo. No incluyo servidores, o aquellos dependientes que ocupan habitaciones en los edificios conectados al castillo. ¡Escuchen y admírense! Mi padre, que es el hombre más bueno en la tierra, pero cada vez más viejo y yo, en la fecha de mi historia, sólo tenía diecinueve años. Ocho años han pasado desde entonces.
Yo y mi padre constituíamos a la familia en el castillo. Mi madre, una señora de Estiria, había muerto en mi infancia, pero tenía una institutriz de buen carácter, que había estado conmigo desde mi infancia. No podía recordar un momento en que su rostro gordo y bueno no estuviera en una imagen familiar en mi memoria.
Esta era Madame Perrodon, nativa de Berna, cuyo cariño y buena naturaleza en parte reemplazaba la pérdida de mi mamá, a quién yo no recordaba, habiéndola perdido tan pronto. Había una cuarta, Madeimoselle De Lafontaine, una dama como una especie de institutriz final. Hablaba francés y alemán, Madame Perrodon francés y un poco de inglés, a lo cual papá y yo le añadíamos inglés, en parte para que no se perdiera entre nosotros y en parte por motivos patrióticos. Lo hablábamos todo el día. La consecuencia era una torre de Babel, de la cual los extraños solían reírse. Y habían dos o tres jóvenes además, hermosas, casi de mi edad, que eran visitantes ocasionales, por períodos cortos o largos, visitas que algunas veces correspondía.
Estos eran nuestros hábitos sociales regulares, pero por supuesto había visitas ocasionales de vecinos cercanos. Mi vida era, sin embargo, más bien solitaria.
Mis institutrices tenían tanto control sobre mí como pueden imaginar personas inteligentes tendrían de una chica mimada, cuyo único padre le permitía casi todo.
El primer hecho de mi existencia, que produjo una terrible impresión en mí, sin que hubiera podido olvidarlo, fue uno que ocurrió muy temprano en mi infancia. Algunos pensarán que es tan simple que no debería ser contado. Ya verán, sin embargo, porque lo menciono. Mi dormitorio era una gran habitación en la parte de arriba del castillo, con un techo empinado de roble. No tenía más de seis años cuando una noche me desperté, y mirando alrededor no pude ver a la niñera y pensé que estaba solo…
Ingrid Pitt portrayed Carmilla
Vocabulario
Schloss es alemán por castillo o palacio: … constituted the family at the schloss…
Para saber
Joseph Thomas Sheridan Le Fanu (1814 – 1873) fue un escritor irlandés. Tres de sus mejores obras son Uncle Silas, Carmilla y The House by the Churchyard.


¿Estiria? ¿Y eso dónde queda? ¿Alguien podría contestar?

Fuentes

Para leer otras obras de terror: Dracula´s Guest y La hora del vampiro