Economía

Walden detalla las experiencias de Thoreau en los dos años que vivió en una cabaña construida cerca de Walden Pond, en medio del bosque de propiedad de su amigo y mentor Ralph Waldo Emerson.
Veo a los jóvenes, cuya desgracia es haber heredado granjas, casas, graneros, ganado y herramientas de trabajo, pues todo esto es más fácilmente adquirible de lo que es deshacerse de ellas. Hubiera sido mejor nacer en los pastos abiertos amamantados por una loba, ya que podrían ver con más claridad en donde trabajar. ¿Quién los hizo esclavos de la tierra? ¿Por qué deberían estar satisfechos con sus sesenta hectáreas, cuando un hombre está condenado a comer solo un poco de tierra? ¿Por qué deberían empezar a cavar sus tumbas ya al nacer? Tienen que vivir la vida de un hombre, abriéndose camino, y sacando lo mejor. ¡Cuántas pobres almas he conocido casi aplastadas bajo su peso, arrastrándose por el camino de la vida, empujando un granero, sus difíciles establos nunca limpiados, y cien hectáreas de tierra, cultivando, cortando, pasturas y tierras! El desposeído, que lucha sin innecesarias cargas heredadas, encuentra la labor suficiente para cultivar unos pocos pies de carne.
Pero los hombres trabajan bajo un error. La mejor parte del hombre pronto se carga en el trabajo de nutrición. Por un destino, comúnmente llamado necesidad, son empleados, como se dice en el viejo libro, acumulando tesoros que las polillas van a corromper y los ladrones robar. Es la vida de un tonto, como se darán cuenta al final de sus días, sino antes. Se dice que Deucalion (2) y Pyrrha crearon al hombre arrojando piedras sobre sus cabezas por detrás de ellos:
           Inde genus durum sumus, experiensque laborum,

           Et documenta damus qua simus origine nati.
O como Raleigh rima en su forma sonora:
  "From thence our kind hard-hearted is, enduring pain and care,
   Approving that our bodies of a stony nature are."
Todo por la obediencia ciega de un oráculo, arrojando piedras sobre sus cabezas detrás de ellos, y no viendo donde caían.
La mayoría de los hombres, aun en éste comparativamente libre país, por la ignorancia y el error, están tan ocupados con los cuidados artificiales y las superficiales labores de la vida que sus mejores frutos no pueden ser recogidos. Sus dedos, por el trabajo, están demasiado torpes y temblorosos. En realidad, el hombre de trabajo no tiene tiempo para la integridad día a día. No puede aguantar la más masculina de las relaciones. Su labor sería depreciada en el mercado. No tiene tiempo para nada excepto para ser una máquina. ¿Cómo puede recordar su ignorancia quien frecuentemente no usa su sabiduría? Deberíamos alimentarlo de vez en cuando y reclutarlo, antes de juzgarlo. Las más finas cualidades de nuestra naturaleza, como el florecer de las frutas, pueden ser preservadas solamente por el manejo más delicado. Sin embargo no nos tratamos, y tratamos a los demás, demasiado suavemente.
Algunos de ustedes son pobres, encontrando dura la vida, y están algunas veces, como si estuvieran luchando por respirar. No tengo dudas que algunos de ustedes que leen este libro son incapaces de pagar por todas sus comidas o por los sacos y zapatos que ya se están gastando o ya están gastados y han llegado a estas páginas prestando o robándole tiempo a sus acreedores. Es muy evidente lo miserable de algunas de vuestras vidas, porque mi entendimiento ha sido mejorado por la experiencia.  Siempre en los límites, tratando de hacer negocios y tratando de pagar las deudas, un viejo pantano, llamado por los latinos aes alienum (3), el dinero de otro. Viviendo y muriendo, y enterrado por este dinero de otro. Siempre prometiendo pagar, prometiendo pagar mañana y muriendo hoy, insolvente. Buscando un favor, consiguiendo un cliente, de cuantas formas, sin ofensas penitenciarias. Acostado, votando, vistiéndose de civilidad o dilatándose en una atmósfera de generosidad, persuadiendo a tu vecino para hacerle los zapatos, o su sombrero o su saco o su carruaje o importar sus provisiones. Enfermándote… (Párrafos de Walden, de Henry D. Thoreau)

Para saber
(1) Deucalion: sobreviviente junto con su esposa Pyrrha de una gran inundación por la cual Zeus destruyó al resto de la humanidad.
(2) aes alienum: dinero que pertenece a otro.
El libro
Buscando en el interior Thoreau esperaba encontrar ganar un entendimiento más objetivo de la sociedad a través de la introspección personal. La vida simple y la auto-suficiencia eran otros de los objetivos del autor y todo el proyecto fue inspirado por la filosofía trascendentalista.
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Recursos
Thoreau's simple life at Walden, a very interesting video