Drácula

La esencia del mal

Drácula, la novela de Bram Stoker, presenta un personaje maligno, la encarnación de Lucifer, en busca de la siguiente víctima para perpetuarse en su poder ¿Malo? Malo, terrible, astuto, sagaz e inteligente, pero bestial en su maldad. Sin embargo, este personaje ejerce una extraña fascinación en todos nosotros. ¿Por qué si no ha sido objeto de caracterizaciones en el cine, el teatro, las novelas y tiene seguidores que quieren tomarlo como modelo?
Tal vez tenga que ver con la esencia que anima a este personaje, la quinta esencia del mal, el mal en su máxima expresión. La maldad, no sé por qué motivo, tiene tantos adeptos. O es que estas personas malas ya vendieron su alma al demonio y deben cargar con su cruz hasta el fin de sus días.
Por otro lado, los cristianos, creemos que el ser humano posee una dualidad, bien y mal, que lucha permanentemente por tomar posesión del alma del hombre. Cuando el mal se adueña de ese humano será capaz de hacer las peores cosas. Hitler, por ejemplo, puede ser tomado como alguien que perdió todo su lado bueno para dedicar su alma a la corrupción más profunda.
Tal vez tenga que ver con la fascinación que ejerce lo maligno en el hombre. El asesino serial, se han dado casos, recibe cartas de admiradores que llegan a apreciar el trabajo de cortar, torturar, quemar o quebrar a las víctimas.

Nadie lo sabe a ciencia cierta pero el hombre ha estado buscando “algo” para llenar un vacío en su alma desde siempre. Algunos pensaron que tenía que ver con el poder e hicieron de todo para lograrlo. Un pacto con el demonio, vender el alma a cambio de poder y riqueza. Otros buscaron la ciencia, aun mas allá de lo permitido, con el objeto de crear oro para comprar el poder.
El bien y el mal estuvieron en la ficción desde sus inicios. Se crearon imaginarios personajes buenos y otros malignos. El héroe que sacrificaba todo por el honor y su dama, pero también el cruel que no guardaba nada en su incansable búsqueda de ese “algo” que lo llenara. Así surgieron los Ivanhoe y los D´Artagnan pero también los Brian de Bois Gilbert y los Borgia.
Aún hoy los chupadores de sangre tienen adeptos y se afilan los colmillos y beben sangre en una locura que poco tiene que ver con la evolución del hombre y mucho con la confusión del siglo XXI.
Drácula es la esencia del mal, algo que, tal vez, forme parte de nuestro propio ser, como seres humanos.

Artículos relacionados

 ¿Algo para leer el fin de semana? Eve´s Diary, de Mark Twain.