William Faulkner

Discurso en el banquete de los Premios Nobel, Estocolmo, 1950

William Faulkner dio su discurso en el banquete de los premios Nobel en la municipalidad de Estocolmo, en 1950.

Damas y caballeros:

Siento que este premio no me fue entregado a mí como hombre, sino a mi trabajo. Un trabajo de toda la vida en la agonía y sudor del espíritu humano, no para la gloria sino para hacer algo de los materiales del espíritu humano que no estaba antes. Por tanto este premio se me entrega en custodia. No será difícil encontrar un destino para el dinero, parte de él es correspondiente con el propósito y significado de su origen. Pero me gustaría decir igualmente que usaré este premio más como una altura de dónde puedo ser escuchado por los jóvenes ya dedicados a la misma angustia y trabajo, entre los cuales hay ya uno que algún día se parará donde estoy yo.
Nuestra tragedia hoy es un miedo físico general y universal sustentado hasta ahora pero que apenas podemos sostenerlo. No hay más problemas del espíritu. Hay solo una pregunta: ¿Cuándo voy a volar por los aires? Debido a esto, el joven que escribe hoy ha olvidado los problemas del corazón humano en conflicto consigo mismo, lo único por lo que vale la pena escribir, que vale la pena la agonía y el sudor.

Debe aprenderlo de nuevo. Debe enseñarse el mismo que la base de todo es tener miedo, y enseñándose eso, el olvido es para siempre, no deja espacio en su escritorio para nada más, excepto las viejas verdades del corazón, las verdades universales, por las que careciendo de ellas cualquier historia es efímera y está condenada,  amor y honor y lastima y orgullo y compasión y sacrificio. Hasta que haga esto, trabaja bajo una maldición. Escribe no de amor sino de lujuria, de derrotas en las que nadie pierde nada de valor, de victorias sin esperanzas y, lo peor de todo, sin lástima o compasión. Sus lamentos se lamentan no en huesos universales, sin dejar marcas. Él escribe no del corazón sino de las glándulas.
Hasta que aprenda de nuevo estas cosas, el hombre va a escribir como si se parara entre los hombres y mirara el fin de los mismos. Me niego a aceptar el fin del hombre. Es fácil decir que el hombre es inmortal simplemente porque él soportará, que cuando el último gong del destino haya tocado y se haya evaporado de la ultima roca sin valor manteniéndose sin moverse en la última roja y moribunda noche, que aun entonces habrá un sonido más: el de su débil e inagotable voz, aun hablando. Me niego a aceptar esto. Creo que el hombre no solamente aguanta: el prevalecerá. Es inmortal, no porque solo en medio de las criaturas tiene una voz inagotable, pero porque tiene un alma, un espíritu capaz de compasión y sacrificio y aguante. La obligación del poeta, del escritor, es escribir acerca de estas cosas. Es su privilegio ayudar al hombre a aguantar elevando su corazón, recordándole el coraje y honor y esperanza y orgullo y compasión y lástima y sacrificio que han sido la gloria de su pasado. La voz del poeta no necesita solo ser la memoria del hombre, también puede ser los créditos, los pilares para ayudarlo a aguantar y prevalecer.
(En 1945 los Estados Unidos usaron bombas atómicas para terminar con el enemigo. Para 1950 EEUU ya no era la única potencia en manejar esa tecnología, la Unión Soviética ya había realizado pruebas nucleares el año anterior. El mundo se sentaba entre dos superpotencias cuya animosidad entre ellos estaba bien documentada. Para muchos era una realidad que la destrucción del mundo era solo cuestión de tiempo. En esta atmosfera de miedo es que William Faulkner reclama a los escritores que tengan en cuenta lo importante para la humanidad)


William Faulkner. Nobel Prize Acceptance Speech:       




                                                                        
William Faulkner (1897 - 1962): escritor norteamericano y Premio Nobel de Oxford, Mississippi. Escribió novelas, cuentos, una obra de teatro, ensayos y guiones. Dos de sus novelas, A Fable (1954), y su última novela, The Reivers (1962) le hicieron ganar el Pulitzer por ficción. Sus novelas The Sound and the Fury, As I Lay Dying y Absalom, Absalom! están incluidas dentro de las 100 mejores novelas inglesas del siglo XX.

Resources
A Language for Ameliorating Atomic Anxiety. Ensayo de Mark LaVoie sobre las palabras de William Faulkner en los Premios Nobel.


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